Ley del buen samaritano
Formación en RCP y Primeros Auxilios Louisiana
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
En Luisiana, el La. R.S. § 9:2793 protege a quien de buena fe presta gratuitamente atención de emergencia, primeros auxilios o rescate en el lugar de una emergencia, incluso durante el traslado a un centro médico. El uso de un DEA está expresamente contemplado por esa norma y por el La. R.S. § 40:1236.15, que ampara al prescriptor, al propietario, al instructor y al usuario del equipo. La protección cede ante un acto intencional o la negligencia grave, y es estrictamente personal: no se extiende al empleador ni al asegurador, ni opera dentro de una relación laboral.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
En Luisiana, ninguna ley obliga a un testigo a intervenir: auxiliar es una cuestión de libre elección, nunca de obligación. Esa decisión está protegida cuando se toma de buena fe y sin remuneración, y el uso de un DEA queda plenamente dentro de esa cobertura. El temor a ser demandado no debería frenar su gesto, pues aquí la ley protege la mano tendida, no la que permanece inmóvil.
Por que la capacitacion es importante
En Luisiana, una vida puede depender de lugares donde el agua, el calor y la distancia retrasan la llegada de la ayuda; allí, son los presentes quienes marcan la diferencia. Formarse en RCP y primeros auxilios significa aprender a mantener la calma, a comprimir con constancia y a dejar que un DEA guíe cada paso hasta que lleguen los profesionales. Estas destrezas no se desgastan: se reactivan en el instante en que se necesitan, por un ser querido, un compañero, un desconocido. Elija aprender hoy para no cargar ningún arrepentimiento mañana.